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Ahorrar, ¿por dónde empiezo?

Si, a todo el mundo se nos ha pasado por la mente la típica frase de, ¡tengo que ahorrar!

¿Pero cuantos de nosotros lo hemos hecho en serio? ¿Quién no ha notado que no sabe en qué está gastando su dinero?

 

Todos hemos tenido esa sensación y llegado a la conclusión de que tenemos que poner unos límites, reducir gastos y empezar a ahorrar.

También habrá personas que digan que esto de ahorrar es para gente que gana mucho dinero, y que es imposible con todos los gastos que tienen.

 

Para ellos son estas dos preguntas: ¿Cuánto dinero sacas del cajero automático de tu banco al mes? ¿En qué gastas ese dinero?

Creo que ya tienes algo en lo que pensar, y si no sabes en que lo gastas es muy probable que lo malgastes. Así que, ¿Por qué mejor no ahorrarlo?

 

Y, ¿por dónde empezamos?

Te mostramos una serie de pautas a seguir para conseguir ahorrar y convertirlo en un buen hábito.

 

1.- Conocer tu economía.

No podemos saber a dónde queremos llegar sin saber de dónde partimos.

Por lo que tendremos que comenzar con lo básico, detallar cuáles son nuestros ingresos mensuales y cuáles nuestros gastos.

Al realizar este sencillo paso sabremos en primer lugar si gastamos más de lo que ingresamos o por el contrario tenemos ya una parte de nuestros ingresos que nos “sobra”.

 

2.- Establecer un presupuesto.

En dicho presupuesto es clave la identificación y clasificación de los gastos en tres categorías:

1.- Fijos obligatorios

Aquellos gastos que son vitales y que no podemos reducir, al menos de forma inmediata, y que debemos de hacerles frente sí o sí. Aquí englobaríamos la vivienda habitual, los seguros, gastos financieros derivados de préstamos, impuestos, etc.

2.- Variables

Son gastos variables que cada mes pueden fluctuar, pero que son necesarios para vivir. Como pueden ser comida, luz, agua, cuidado personal, transportes, ropa, educación, etc.

En este apartado habría que valorar “necesidad real” en contraposición con “comodidad”. ¿Realmente necesito la camisa de esta marca?, por ejemplo.

3.- Superfluos

Son aquellos gastos que no son básicos para vivir y donde tenemos que enfocar toda nuestra atención, porque en ellos es donde realmente se nos va el dinero.

Y aquí, las preguntas que nos debemos plantear son las siguientes: ¿es realmente necesario? ¿Lo necesito de verdad o puedo vivir sin ello?

Créeme, reduciremos muchos gastos simplemente preguntándonos estas cuestiones a la hora de realizar cualquier comprar impulsiva en la que tengamos dudas.

 

3.- Págate a ti mismo primero.

El ahorro debe considerarse como un gasto fijo cada mes, y así aplicaremos uno de los grandes principios de la planificación financiera: “Lo que no se ve…no se gasta”.

Así que abre una cuenta de ahorro, sin tarjeta y separada de la cuenta corriente e introduce todos los meses un porcentaje de tus ingresos, al final de año verás como ha valido la pena y como esa cuenta ha ido incrementado poco a poco.

 

4.- Reducir los gastos “hormiga”.

Son aquellos pequeños gastos que se producen diariamente y que apenas nos damos cuenta que los realizamos, como por ejemplo el desayuno fuera de casa, el periódico, comprar un paquete de tabaco, etc.

Y que si los sumásemos todos, nos daríamos cuenta de la importancia que tienen y como simplemente con identificarlos y reducirlos, nuestro bolsillo se verá beneficiado considerablemente.

 

5.- Evitar compras impulsivas.

Quién no ha entrado en alguna tienda y ha visto rebajado un articulo y ha pensado: “He encontrado una ganga”. Aquí te remito a la misma frase que te comentaba en los gastos superfluos ¿realmente lo necesitas?.

 

6.- Establecer metas de ahorro. 

Tenemos que marcarnos unos objetivos, porque al no hacerlo no sabemos donde queremos llegar y cualquier tarea que realicemos no tendrá sentido ninguno.

Con el ahorro ocurre lo mismo, así que establece tus propias metas. Y cuando logres conseguirlo, ¿por qué no? date un capricho para recompensar tu esfuerzo.

 

Siguiendo estas simples pautas tendremos un control de nuestros ingresos y sobre todo de nuestros gastos, y llevaremos una mejor contabilidad de nuestras finanzas personales.

No cayendo en el error más común, ahorrar lo que nos sobra después de gastar. Porque así, siendo realistas, no ahorraremos nada.

 


¿Qué te han parecido estas pautas para ahorrar? ¿Cuáles son las que sigues en tú economía doméstica?

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